LITTLE BOXES
A project by Bego M. Santiago
Programation: Pavel Karafiát , Andrej Bolesvasky
Cooperate: CIANT (International Centre for Art and New Technologies)
Camera man: Valquire Veljkovic
Actors: Esther Gibanel //Javier Yunta // Diego Piñeiro // Berta Sola Sánchez // Rubén López // Miguel Angel Alvarez // Guille Chipironet // Mathieu Fumey // Mireia Sovi // Miguel // Valquire Veljkovic // Lilith Sanfrancisco // Lola Sanfrancisco // Alexander Weber
Exhibition: Elas Fan Tech at Normal, A Coruña
Curator: Anxela Caramés
Curator Assistant: Francesca Mereu (M-Artech Platform)
Producer: NORMAL , Universidade da Coruña (UDC) Residence of artist in NORMAL (UDC) // Residencia artística NORMAL (UDC)









"The people don't want war, but they can always be brought to the bidding of the leaders. This is easy. All you have to do is tell them they are being attacked, and denounce the pacifists for lack of patriotism and for exposing the country to danger. It works the same in every country." - Hermann Göring

CONCEPTO: CULTURA DEL MIEDO
CONCEPT : CULTURE OF FEAR



La temática de la pieza reflexiona acerca del miedo de toda civilización a ser destruida y la utilización de dicho miedo como medio de control.
Civilización deriva indirectamente del latín civis (ciudadano). Ser civilizado implica ser parte de una sociedad compleja, que basa sus lazos no solo en el parentesco sino el modo de vida urbano, siendo la ciudad la que impone las relaciones entre sus ciudadanos. Si se utiliza en un sentido amplio, civilización pasa a ser sinónimo de Cultura (englobando las visiones del mundo, las ideologías, las creencias, los valores, las leyes, instituciones, la lengua etc). Las diferentes opiniones que los ciudadanos tienen acerca de su propia cultura puede dar lugar a una lucha entre lo que Umberto Ecco denominó apocalípticos e integrados. Aunque ambos, suelen temer la destrucción completa de aquello que los une al tejido social: la cultura.
Las causas que pueden dar lugar a la destrucción de una cultura son variadas: fuerzas naturales, la guerra, interacción con otra cultura, la ira de Dios, etc.
Todos estos temores de destrucción, reales o ficticios, son a su vez representados por la cultura. Dando lugar a metáforas como la del monstruo, en la que la acción de varios agentes o individuos, suele ser resumida en un único ser malvado. El monstruo es por tanto un chivo expiatorio que simplifica y focaliza problemas complejos.

El genero cinematográfico de terror y catástrofes es por lo tanto un claro ejemplo de cómo la industria del entretenimiento banaliza y simplifica conflictos culturales. Este tipo de cine bebe directamente de temores y pesadillas nacidos de contextos socioculturales precisos. Como es el caso de Godzilla.
Gozdilla es la estrella indiscutible de los “kaiju eiga”, es decir de las “películas de monstruos gigantes”. Monstruo imparable que devastaba ciudades enteras y que tenia origen nuclear, Gozdilla era una alegoría de la bomba de hidrogeno que eliminó Hiroshima y Nagasaki. Más aún es notorio que este era símbolo de Estados Unidos, porque en los carteles el nombre de Godzilla aparece en Katakana, que son los caracteres con los que se representan las palabras extranjeras. Godzilla es el imparable invasor extranjero en un Asia donde solo Japón y China se habían librado de ser colonias. Siendo la II Guerra mundial, la primera derrota de Japón en más de un milenio. Paradójicamente en cintas posteriores se puede ver a Godzilla postrarse en las faldas del Monte Fuji, que es un icono nacional de fuertes raíces históricas y religiosas o alzarse con el sol naciente de fondo, convertido en suma en un símbolo de Japón. Construyendo una metáfora de la derrota, Japón logra indirectamente un icono de su propio pueblo, todo esto debido, quizás, a la posible moraleja del film. Si como decía Goya el sueño de la razón produce monstruos, tal vez el espectáculo de la monstruosidad produzca la razón. Sin embargo, es cierto que la visión del monstruo nuclear de los cincuenta no ha disuadido a Japón del uso activo de la energía nuclear y en la actualidad se enfrentan a un grave problema, debido a la fusión del núcleo de la central de fujushima, tras el doble desastre natural que ha devastado el país a través de la consecución de un terremoto y un tsunami.

En la actualidad las películas de monstruos gigantes son vistas como una metáfora un tanto ingenua y por descontado, toda la imaginería de terror de los 50. La evolución de aquello que se considera terrorífico va a la par de las circunstancias socioculturales y en la actualidad el genero de terror y catástrofes ha trabajado con nuevos temores como el terrorismo, los asesinos en masa o las conspiraciones económicas. Nuevos chivos expiatorios que distraen a público de su responsabilidad individual, ante los acontecimientos negativos que vive su sociedad.
Su posición de victimas los empequeñece, ocultando que también son parte de aquello que tanto temen. Un monstruo que como sociedad han ayudado a construir.

“LITTLE BOXES”, cuyo referente más próximo, es este tipo de cine, se presenta como un juego ingenuo y casi infantil siendo en realidad una sátira profunda al uso del miedo como modo de control. Del mismo modo que Gozilla no es maś que un hombre disfrazado. En esta propuesta, lo absurdo del juego recae, en saber que aquello que genera el miedo somos nosotros mismos.
Así en esta pieza los miembros de la sociedad civil son representados mediante pequeñas figuras proyectadas. El orden social que regula las acciones de los ciudadanos es el sistema interactivo de videotraking. Mientras que el espectador es colocado en el papel del monstruo: aquel ser antinatural, cuyas acciones son opuestas a la sociedad humana y cuya presencia es símbolo de rechazo, incomprensión y miedo.